Con el patrocinio
de la Sociedad de Estudios
Geográficos, la expedición
recorre toda Mesoamérica entre 1998 y 1999. Nueve mil kilómetros
a través de las costas atlántica y pacífica,
el Altiplano Central mejicano, la Sierra Madre del Norte y del
Sur, Guatemala, Belice y la Península del Yucatán,
que les ponen en contacto con los vestigios de culturas varias
veces milenarias, como los olmecas, teotihuacanotas, toltecas,
mixtecas, zapotecas, mayas y aztecas.
A bordo de un vehículo todo terreno, la
expedición atraviesa paisajes de alta montaña y
junglas tropicales, contactando con las comunidades indígenas
que aún persisten a pesar de la colonización hispánica,
como los actuales mayas, garífunas, xincas o lacandones,
y que todavía viven de acuerdo a sus costumbres en las
regiones selváticas de Chiapas y Guatemala.